López Simón la gloria y un lamento
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Nadie esperábamos su regreso
de la enfermería
al ser empitonado por su primer toro de la tarde.
pero Simón regresó,
terminó su faena,
recogió su trofeo,
lo guardó en su pecho
y nos dio las gracias…
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…la última, para terminar lo que había pactado:
¡Tres toros, tres!
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Por DOLORES DE LARA
Fotografías:©Dolores de Lara
Buena, buenísima entrada en la primera corrida de la Feria de Otoño en la Monumental de Las Ventas. El cartel lo justificaba, un “mano a mano” entre dos toreros en buena racha, López Simón y Diego Urdiales, que tuvieron que vérselas con el ganado de El Puerto de San Lorenzo.
Desde el principio se vio la buena predisposición de un torero, el madrileño López Simón, que ya arrastra a cantidad de aficionados simpatizantes de su arte y valor. A los hechos nos remitimos: herido en la parte posterior del muslo izquierdo al ser cogido por el primer astado de su lote al que corta una oreja, acude a la enfermería; para él, una mera visita; para el cirujano, una cornada de gravedad. Desoyendo los consejos del galeno se reincorpora a la plaza para proseguir con su tarea, tarea que culmina con éxito al cortarle otro apéndice a su segundo toro –para muchos escaso premio—. La Puerta Grande del coso madrileño se abre de “par en par” para premiar su meritoria faena. Enorme torero y un año, seguramente, el de su revelación como licenciado “con cátedra” en su profesión.
El riojano Diego Urdiales que venía de triunfar en las plazas de Bilbao y Logroño, intentó sacar partido a sus astados en suerte, suerte que no le acompaño y solventó la papeleta con dignidad. Otra tarde será.
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